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Viento metal · Boquilla de metal (ancha)Puede que sea el instrumento más valenciano de todos: nacido para la banda, con un sonido cálido y tenor que ha convertido a la Comunidad Valenciana en una referencia mundial para tocarlo.

El bombardino —conocido internacionalmente como eufonio, del griego "eu phōnos", bien sonante— es un instrumento de metal de registro tenor-barítono, con un tubo cónico que le da un sonido más redondo y menos brillante que el de la trompeta o el trombón, más parecido en color al del violonchelo dentro de la cuerda.
A diferencia de la trompeta o la trompa, apenas tiene presencia en la orquesta sinfónica tradicional: es, casi por completo, un instrumento de banda, y precisamente por eso pocos lugares del mundo lo han cultivado con tanta intensidad como las sociedades musicales valencianas.
El bombardino suele llevar tres o cuatro pistones, y existe en versión de campana frontal (más habitual en banda británica) o de campana hacia arriba, más común en la tradición española. Comparte familia sonora con la tuba, de la que es un pariente más pequeño y ágil, con un registro que se solapa con el del trombón pero un timbre mucho más suave.
En el repertorio de banda española es, junto al clarinete y la trompeta, uno de los instrumentos con más protagonismo solista, con piezas escritas específicamente para lucirlo por encima de toda la formación.
Un bombardino de estudiante cuesta entre 1.200 y 2.200 €, y uno profesional, entre 3.000 y 6.000 € o más. Por su tamaño y su peso, es habitual que las sociedades musicales dispongan de varios para prestar, ya que comprar uno propio de inicio supone un desembolso considerable para una familia.
Es también uno de los instrumentos donde más se nota la diferencia entre un modelo de estudio y uno profesional en cuanto a facilidad para conseguir un sonido lleno desde el principio.
El mantenimiento es muy similar al de la tuba, en una escala más manejable: aceite en los pistones con regularidad, grasa en las varas de afinación y limpieza interna periódica con agua tibia para eliminar la condensación, que en un tubo tan ancho se acumula con facilidad.
Por su peso y tamaño, conviene también cuidar el estuche y el transporte: un golpe en la campana o en el cuerpo principal puede desafinar el instrumento de forma notable y requerir una reparación en taller especializado.
El bombardino es, para muchos, el alma de la sección grave-media de una banda de música española: sostiene la armonía, dialoga con el fagot y el clarinete bajo, y protagoniza numerosos solos en el repertorio festivo y de concierto. En la tradición de las sociedades musicales de la Comunidad Valenciana, tener un buen bombardino solista es motivo de orgullo comparable al de tener un buen director.
Su ausencia casi total en la orquesta sinfónica hace que, para quien quiera dedicarse a él profesionalmente, el mundo de la banda y las agrupaciones de metales —brass bands, en la tradición británica— sea prácticamente el único camino, y también el que mejor lo trata.
Steven Mead, inglés, es la referencia mundial indiscutible del bombardino: se le considera el solista más grabado de la historia del instrumento, con más de setenta discos, y ha sido pionero llevando el eufonio como instrumento solista a salas de concierto y conservatorios de medio mundo, incluida España. Su trabajo ha sido decisivo para que el repertorio solista del bombardino, antes muy escaso, haya crecido enormemente en las últimas décadas.
La tradición de banda valenciana ha producido generaciones de bombardinos solistas de gran nivel formados en sus propias escuelas de música, aunque su proyección se ha dado sobre todo dentro del propio circuito de bandas y certámenes, más que en el circuito internacional de solistas clásicos.
El repertorio solista del bombardino es mucho más joven que el de la trompeta o el violín, casi todo compuesto en el último medio siglo gracias en buena parte al impulso de solistas como Steven Mead. Los conciertos de Philip Sparke, compositor británico muy vinculado a la tradición de banda, están entre los más interpretados internacionalmente.
En el repertorio de banda española, existen piezas de concierto escritas específicamente para bombardino solista con acompañamiento de banda, un formato que se programa con frecuencia en los conciertos de las sociedades musicales valencianas como forma de lucir a su solista.
En España, la especialidad de bombardino se estudia dentro de viento metal en los conservatorios profesionales y superiores, aunque no todos los centros ofrecen plaza específica cada año: conviene informarse en el Conservatorio Superior de Música "Joaquín Rodrigo" de Valencia, con fuerte tradición en instrumentos de banda, o en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.
Fuera del circuito reglado, las propias escuelas de las sociedades musicales valencianas son, históricamente, uno de los mejores lugares de España para aprender bombardino desde cero, dada la tradición e importancia que el instrumento tiene en su repertorio.
Precio de referencia para empezar: 1.200 € estudio.
Según esta guía, tiene una dificultad de aprendizaje media-alta.
Su mantenimiento es moderado.
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